
Ilustración: Catherine Restrepo.
Revista Cambio/Por Luis Enrique Gómez Casabianca /Noviembre 9 / 2009.A José Celestino Mutis (1732-1808) le importaban más las plantas que la política, pero sin pretenderlo terminó sembrando la semilla cuyo fruto sería la Independencia.
La Expedición Botánica que él dirigió tuvo repercusiones en la formación intelectual de la clase dirigente criolla. Como lo anotó el escritor colombiano Diego Mendoza Pérez, todos los discípulos de Mutis se cuentan entre los creadores de la nueva nacionalidad colombiana. En tal sentido puede afirmarse que la Expedición fue un semillero de la libertad.
Margarita Garrido, ex directora de Colciencias, señala que "Del reconocimiento de los recursos naturales pasaron a la crítica de la sociedad y para algunos fue claro que el conocimiento debía transformarse en poder para la toma de decisiones más adecuadas (en los campos social, político y económico)". De modo que el despertar de una conciencia nacional está ligado a esa primera visualización del país desde la ciencia.
En este sentido, otra institución que incidió en la nueva orientación de la élite criolla fue la Sociedad Patriótica de Amigos del País. Propuesta por Jorge Tadeo Lozano, inició actividades el 10 de diciembre de 1801 bajo la dirección de Mutis, y agrupó a muchos de los que luego dirigirían la gesta libertadora. Según los estatutos, la entidad buscaba fomentar la agricultura, la cría de ganados, la industria, el comercio, las ciencias útiles y las artes liberales.
La Sociedad Patriótica y la Expedición Botánica fueron instituciones ajustadas al espíritu de la Ilustración, movimiento intelectual predominante en la segunda mitad del siglo XVIII que pretendía, como lo señala el académico Jaime González Parra, "dominar con la razón un conjunto de problemas del hombre en el mundo, en especial su lucha por la libertad, la igualdad y el progreso, así como el cambio hacia el pensamiento racionalista, naturalista y experimental".
En la formación de la primera generación de naturalistas neogranadinos influyeron especialmente tres personajes: José Celestino Mutis, Francisco Antonio Moreno y Escandón y Alexander von Humboldt, aunque también es justo mencionar a doña Manuela Sanz de Santamaría y Prieto, y a don Antonio Nariño, quienes organizaron en sus casas salones literarios donde a finales del siglo XVIII se debatían las últimas noticias e ideas llegadas de Europa y Norteamérica.
Cuesta arriba Los españoles no dimensionaron lo que se vendría encima con la adopción de las nuevas ideas. Frank Safford anota: "Los administradores borbones españoles alentaron la instrucción científica y técnica, a la vez que los científicos europeos, llegados para investigar los fenómenos naturales del territorio, despertaron el interés científico de algunos pobladores locales. En los últimos dos decenios del período colonial un puñado de criollos, con apoyo de la corona, se dedicaron activamente a la investigación científica -especialmente al acopio de datos sobre el medio ambiente- y a la difusión del conocimiento científico moderno en la sociedad".
Según Luis Carlos Arboleda, doctor en Historia de las Matemáticas y profesor de la Universidad del Valle, "El programa de exploración de la naturaleza americana fue asumido por muchos de ellos con intención claramente nacionalista y dio lugar a considerables logros científicos y tecnológicos".
Uno de esos logros fue la construcción en 1803 del Observatorio Astronómico de Santafé de Bogotá, iniciativa impulsada por el sabio Mutis. Se trató del primer edificio en nuestro medio destinado a una función científica y del primer observatorio (con telescopio) erigido en el continente americano. Antes solo se habían hecho dos de carácter provisional: el de Filadelfia y el de Montevideo (1789), pero el de Santafé fue el primero construido con carácter definitivo.
José Celestino Mutis nombró director a Caldas, quien tomó posesión del cargo y empezó a realizar allí observaciones astronómicas y meteorológicas a partir de 1805.
Pero de forma paralela a sus estudios científicos, Caldas permitió que jóvenes criollos interesados en la causa de la Independencia emplearan como lugar de reunión los salones del Observatorio. Fue allí donde se planeó el movimiento del 20 de julio, que marcó el inicio del proceso emancipador.
La ciencia de la libertadUna faceta poco conocida de los próceres colombianos es la relacionada con su interés por las ciencias naturales. En realidad, al menos una docena de ellos fueron destacados naturalistas y pioneros de los estudios científicos en nuestro país. Las instituciones que crearon fueron instrumentos que canalizaron ideas, encauzaron voluntades y, en una palabra, constituyeron la génesis del cambio.
José Celestino Mutis Fue médico personal del virrey Messía de la Cerda. En Santafé se ordenó sacerdote y se vinculó a la docencia. En el Colegio del Rosario tuvo a su cargo las cátedras de física y matemáticas, y fue uno de los primeros que enseñó en el Virreinato los principios de la física newtoniana. Interesado también en la metalurgia y en el estudio de la flora y la fauna, propuso al Virrey que le permitiera organizar una expedición botánica para evaluar los recursos naturales del país, propósito que le fue posible concretar en 1783. Mutis logró romper la modorra intelectual de su época y entusiasmó a muchos jóvenes neogranadinos de sumarse a su proyecto.
Antonio Moreno y Escandón En 1774 planteó una importante reforma educativa que incluía la introducción de materias científicas en los planes de estudio, que antes privilegiaban la teología, la metafísica y el derecho. Sostenía que era necesario conocer la geografía del país, su historia natural, la meteorología, la mineralogía, la agricultura, las artes y el comercio del Reino. Aunque su modelo de 'conocimiento útil' fue retirado en 1779, algunos criollos alcanzaron a recibir su influjo.
Alexander von Humboldt Geólogo alemán, llegó en 1801 a la Nueva Granada acompañado por el botánico francés Amadeo Bompland, con quien exploró el interior selvático e hizo un recuento de las riquezas biológicas de Venezuela. Entraron a la Nueva Granada por el río Magdalena, del cual Humboldt levantó un mapa, y luego ascendieron hasta la Sabana de Bogotá, donde fueron acogidos por Mutis y los suyos. Sus investigaciones impactaron a muchos jóvenes neogranadinos que se sintieron motivados a emularlos.
Manuela Sanz de Santamaría y Prieto En su casa en Santafé organizó la Tertulia del Buen Gusto, que se constituyó en punto de encuentro para muchos jóvenes interesados en conocer y debatir las más novedosas ideas científicas, literarias y políticas. Tenía en su casa un gabinete de historia natural que ella misma había ordenado y clasificado. En sus tertulias se conocieron muchos jóvenes patriotas.
Francisco José de Caldas Hizo observaciones de meteorología, se interesó por la botánica, fabricó el primer hipsómetro (instrumento diseñado para determinar la altitud con base en el punto de ebullición del agua), y recorrió el sur del país, el norte de Ecuador y parte de Cundinamarca haciendo observaciones climáticas y geográficas al igual que inventarios de plantas, insectos y aves. Determinó los pisos térmicos, hizo una clasificación de los climas según la altitud, y estudió la distribución altitudinal de las plantas. En 1808 fundó el Semanario del Nuevo Reino de Granada con el objeto de difundir temas científicos y culturales. Hizo parte del movimiento independentista al menos desde 1810, cuando dirigía el Observatorio. Organizó una escuela de ingenieros militares y trabajó en la fundición de cañones. Capturado por los realistas, fue fusilado el 28 de octubre de 1816.
José Fernández Madrid Colaboró en el semanario del sabio Caldas. A partir de 1810 tomó parte en el movimiento emancipador, y durante la Primera República fue designado presidente en dos oportunidades: 1814 y 1816. Al producirse la Reconquista, fue hecho prisionero en 1816 y deportado a Cuba. Allí continuó ejerciendo la medicina y publicó nuevos trabajos científicos, entre ellos una memoria sobre la disentería y un estudio acerca del influjo del clima sobre la fiebre amarilla (con el cual se adelantó al del sabio Carlos Finlay).
Jorge Tadeo Lozano Estuvo a cargo de la fauna cundinamarquesa en la Expedición Botánica y fue colaborador del semanario de Caldas. Tuvo un destacado papel en el movimiento independentista de 1810 y redactó la Constitución de 1811. Durante seis meses en 1811 ejerció el cargo de presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Al retirarse retomó sus estudios de zoología. Tras la Reconquista fue capturado y fusilado en Bogotá el 6 de julio de 1816.
Sinforoso Mutis Fue director de la Expedición Botánica tras la muerte de su tío, el sabio Mutis, en 1808. Se unió a la causa independentista y actuó con el rango de coronel en la Campaña del Sur. Durante la Reconquista fue detenido y obligado a empacar los materiales de la Expedición para ser enviados a España. Se le envió a Honduras y luego a Cartagena. Fue indultado y en 1821 regresó a Santafé. Se le designó miembro del Congreso Constituyente de Cúcuta.
Salvador Rizo Es considerado "el primer pintor de la Expedición Botánica". En 1811 se retiró de esta para enlistarse en las filas del Ejército Libertador. Participó en varias campañas y luchó varios años al lado de Bolívar.
Francisco Antonio Ulloa Como fruto de su inclinación por las ciencias naturales publicó un Ensayo sobre el influjo del clima en la educación física y moral del hombre del Nuevo Reino de Granada. Participó en el movimiento independentista y durante la Primera República ejerció varios cargos públicos en el Cauca.
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*- Luis Enrique Gómez Casabianca, Miembro de la Academia Colombiana de Historia.